Adiós a Pato Gentilini, un creador imprescindible del folklore tucumano

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Adiós a Pato Gentilini, un creador imprescindible del folklore tucumano

La cultura popular del Noroeste argentino despide a una de sus figuras más entrañables y auténticas. Luis Víctor “Pato” Gentilini, compositor, pianista, guitarrista, cantor y arreglador, falleció a los 94 años dejando una obra inmensa y una huella profunda en la música folklórica de Tucumán y de todo el país.

Nacido en Catamárca el 14 de septiembre de 1931, encontró en Tucumán su lugar en el mundo. Llegó en la década de 1950 y desde entonces desarrolló una intensa actividad artística que lo convirtió en uno de los referentes más respetados del cancionero regional. Dueño de una personalidad singular, bohemia y reflexiva, construyó una trayectoria alejada de los grandes escenarios mediáticos, pero profundamente valorada por músicos, poetas y amantes de la cultura popular.

Autodidacta, curioso incansable y estudioso de la música, Gentilini cultivó tanto el folklore como el tango, sin dejar de interesarse por el jazz y otras expresiones musicales. Su producción supera las 130 obras y abarca zambas, chacareras, huaynos, milongas y tangos, muchas de ellas creadas junto a destacados poetas y difundidas por intérpretes de la talla de Mercedes Sosa.

A lo largo de su vida integró y dirigió diversas formaciones vocales e instrumentales. Formó parte de Los Arrieros del Valle, Los Shalacos, La Salamanca y Portal y sus Cumpas, entre otros proyectos. En 1961 dio vida al recordado Huayna Sumaj, experiencia que marcaría una extensa búsqueda artística en torno al trabajo coral y los arreglos vocales. Su último grupo fue Matamba.

Pero quizás uno de los rasgos más distintivos de su recorrido fue su vínculo con figuras fundamentales de la cultura tucumana. La amistad con Eduardo Cerúsico y con el poeta y compositor Ramón “Chivo” Valladares resultó decisiva en su formación estética. A ellos siempre los reconoció como maestros y compañeros de una búsqueda artística basada en la identidad, la autenticidad y el compromiso con la cultura de la región.

También ocupó un lugar especial en su vida la amistad con Atahualpa Yupanqui. En una entrevista realizada en 2006 recordaba el encuentro que marcó el inicio de una relación de más de tres décadas. “Desde entonces nos vimos todos los días en el mismo lugar y el afecto duró más de treinta años”, contaba sobre aquel primer diálogo en la peña Chirola.

Lejos de cualquier afán de notoriedad, Gentilini definía con humildad el sentido de su obra: “Jamás produje nada con el propósito de ser conocido. Produje para tratar de descubrirme a mí mismo y así brindarme a los demás”. Esa búsqueda permanente atravesó toda su creación. Para él, la música era una forma de diálogo profundo con el otro y una herramienta para indagar en los misterios de la existencia.

Su legado no se mide únicamente por la cantidad de composiciones, arreglos o grabaciones que deja. Vive también en generaciones de músicos que encontraron en él a un referente generoso, dispuesto a compartir conocimientos y reflexiones sobre la identidad cultural, la poesía y la creación artística.

Hoy Tucumán despide a uno de sus grandes creadores. Sin embargo, su música permanece. En las zambas, los tangos, las milongas y las vidalas que nacieron de su sensibilidad; en las voces que continúan interpretando sus canciones; y en el recuerdo de quienes compartieron con él las noches de guitarra, amistad y conversación.

Una entrevista para volver a escuchar su voz

Compartimos a continuación una entrevista realizada a Luis Víctor “Pato” Gentilini en 2006 para el CD-ROM que acompañó el libro La Cultura en el Tucumán del Siglo XX. Diccionario Monográfico, de Roberto Espinosa, publicado por la Universidad Nacional de Tucumán.

Hoy este registro adquiere un valor especial. No solo permite conocer aspectos fundamentales de su trayectoria artística, sino también escuchar su voz, descubrir su pensamiento y reencontrarse con la sensibilidad de un hombre que dedicó su vida a la música y a la cultura de nuestra tierra.

Un homenaje en vida

Compartimos también el registro audiovisual del homenaje que la Universidad Nacional de Tucumán realizó a Luis Víctor “Pato” Gentilini el 6 de julio de 2012 en el Teatro Alberdi, una celebración de su trayectoria y de su invaluable aporte a la cultura de nuestra región.

En aquella oportunidad, la Orquesta Sinfónica de la UNT, bajo la dirección del maestro Ricardo Sbrocco, interpretó una selección de sus obras junto a destacados artistas invitados: Sofía Ascárate, Lucho Hoyos, Viviana Taberna y Emilia Danesi en voces; Eduardo Picco en guitarra; “Topo” Bejarano en percusión y Matthias Agüero-Hinz en contrabajo. El programa incluyó además una selección de coplas y poemas de Ricardo Kaliman.

Al referirse a ese concierto, Gentilini expresaba con emoción: “Para mí estas canciones son como volver a mi juventud, a encontrarme con mis amigos, todos desaparecidos ya. Es una música con una poesía extraordinaria, sin ninguna concesión a las modas. Piezas de una filosofía que tiene más de 60 años de existencia”.

Hoy, esas palabras adquieren un significado especial. Este homenaje permite reencontrarnos con su obra interpretada por grandes músicos tucumanos y celebrar la vigencia de un legado artístico que forma parte del patrimonio cultural de nuestra provincia.

Registro audiovisual: Ana María Atienza y Fernando Korstanje. Producción de CDESCO (Centro Latinoamericano para el Desarrollo y la Comunicación Participativa).

Hasta siempre, Pato. Tu obra seguirá acompañando el paisaje sonoro y afectivo de Tucumán.

2026-06-17T15:40:55+00:00