En el marco del Día Nacional de la Historieta Argentina, la Casa de Tucumán en Buenos Aires recuperó la historia de El Cabo Savino, el personaje creado por Carlos Casalla que, décadas después de su aparición en las páginas de una historieta, llegó a la televisión de la mano de una producción realizada en Tucumán.
La historieta ocupa un lugar fundamental en la cultura argentina. Sus primeros antecedentes se remontan a fines del siglo XIX, con publicaciones como Caras y Caretas, y a lo largo del siglo XX el género fue consolidando una identidad propia, hasta convertirse en una de las expresiones más reconocidas de la cultura popular argentina.
Uno de los momentos decisivos de esa historia fue la aparición de Hora Cero, dirigida por Héctor Germán Oesterheld. Su primer número salió el 4 de septiembre de 1957 y esa fecha fue elegida para establecer, años más tarde, el Día Nacional de la Historieta Argentina, instituido por la Ley 26.652 en 2010. En aquellas páginas aparecieron algunas de las obras fundamentales del género, entre ellas El Eternauta.
Pero la riqueza de la historieta argentina excede ampliamente a sus personajes más conocidos. Entre sus grandes protagonistas se encuentra Carlos Casalla, creador de El Cabo Savino, una historieta que comenzó a publicarse en 1954 y que se convertiría en una de las series más longevas de la historieta nacional.
El Cabo Savino: un personaje nacido en las páginas
El personaje apareció por primera vez el 1 de abril de 1954, inicialmente bajo el nombre de El Cabo Sabino, en la contratapa del diario La Razón. Poco después pasó a otras publicaciones y, a partir de 1957, comenzó a formar parte del universo de Editorial Columba, apareciendo en revistas como El Tony, D’Artagnan y Fantasía.
Creado por Casalla a partir del universo de los fortines y la vida en la frontera, Savino se convirtió en un personaje reconocible por sus aventuras, su vínculo con el paisaje y los códigos de ese mundo. Durante décadas acompañó a distintas generaciones de lectores y llegó a convertirse en una de las obras más perdurables de su autor.
Pero la historia de El Cabo Savino no quedó encerrada en las páginas de las revistas.
En Tucumán, muchos años después de su creación, el personaje emprendió un nuevo desafío: pasar de la historieta a la televisión.
El desafío de llevar una historieta a la pantalla
La adaptación televisiva fue impulsada por el realizador tucumano César “Coco” Caram, quien decidió llevar las aventuras del personaje a un formato completamente diferente.
La idea implicaba mucho más que filmar las escenas de una historieta. Había que reconstruir visualmente el universo de El Cabo Savino, encontrar locaciones, conformar un elenco, resolver vestuario y caracterización, adaptar las situaciones pensadas originalmente para las viñetas y construir, con los recursos disponibles, una ficción que pudiera sostenerse frente a las cámaras.
El proyecto se concretó en un contexto en el que la producción audiovisual local contaba con recursos muy diferentes a los actuales. La miniserie fue realizada con recursos limitados, una sola cámara y el camión de exteriores de Canal 10, pero con el impulso de Caram y el trabajo de un equipo de actores y técnicos tucumanos.
El resultado llegó finalmente a la pantalla en 1985, cuando la producción fue emitida por Canal 10 de Tucumán y Argentina Televisora Color (ATC).
Así, un personaje nacido tres décadas antes en las páginas de una historieta nacional encontraba una nueva vida en la televisión y, especialmente, en una producción realizada desde Tucumán.
Una adaptación hecha a pulmón
La historia de la miniserie es también la historia de las dificultades y las decisiones que implica adaptar una obra gráfica a otro lenguaje.
En la historieta, una viñeta puede construir un paisaje con unas pocas líneas; un personaje puede aparecer exactamente como lo imaginó su dibujante; una escena de acción puede resolverse en apenas unos cuadros. En la televisión, en cambio, todo aquello debe ser materializado: hay que encontrar el espacio, vestir a los personajes, mover una cámara, coordinar actores y resolver las escenas con los recursos disponibles.
Ese proceso tuvo en Tucumán una característica particular: la necesidad de crear una producción televisiva local prácticamente desde los recursos existentes.
Los testimonios recuperados durante la jornada realizada en la Casa de Tucumán permitieron acercarse justamente a ese detrás de escena.
Paola Caram, hija de César “Coco” Caram, compartió recuerdos y detalles de la producción desde la perspectiva de su padre, reconstruyendo cómo nació la idea de llevar al personaje a la televisión y cuáles fueron los desafíos que atravesó el proyecto.
A su vez, Rubén Ábila, actor tucumano que participó de la miniserie como uno de los soldados que acompañaban al Cabo Savino, aportó la mirada de quien estuvo frente a las cámaras y recordó las jornadas de rodaje, entre ellas las realizadas en Termas de Río Hondo.
Sus testimonios permiten mirar la miniserie no solamente como un producto terminado, sino como el resultado de un proceso colectivo: una experiencia en la que actores, técnicos y realizadores tuvieron que encontrar soluciones y construir, con los medios disponibles, un universo que hasta entonces existía fundamentalmente en el papel.
Recuperar una memoria audiovisual
La jornada por el Día Nacional de la Historieta Argentina permitió volver sobre aquella experiencia a través de distintos materiales.
En la Casa de Tucumán se exhibieron reproducciones de las historietas originales de El Cabo Savino, junto con fotografías y material de archivo relacionado con la miniserie y su rodaje.
También se proyectó uno de los capítulos de la producción televisiva, permitiendo volver a ver aquellas imágenes y reconocer, detrás de ellas, una parte de la historia cultural y audiovisual de Tucumán.
Casi cuatro décadas después de su primera emisión, la recuperación de la miniserie permite valorar una experiencia que, más allá de sus particularidades y limitaciones técnicas, representa una búsqueda significativa: la de producir ficción desde Tucumán y adaptar al lenguaje audiovisual un personaje profundamente instalado en la cultura popular argentina.
De la historieta a la memoria
El recorrido de El Cabo Savino demuestra que los personajes de la cultura popular pueden tener vidas múltiples.
Nacido en 1954 de la imaginación y el dibujo de Carlos Casalla, transitó durante décadas las páginas de distintas publicaciones y llegó a convertirse en una de las historietas más duraderas del país.
En Tucumán, encontró décadas después una nueva forma de expresión. La adaptación de César “Coco” Caram trasladó aquel universo de las viñetas a la pantalla y convirtió a la provincia en escenario de una experiencia pionera de producción audiovisual local.
Recuperar hoy esa historia significa también recuperar las voces de quienes la hicieron posible, conservar sus imágenes y reconocer el valor de aquellas producciones que forman parte de nuestra memoria cultural.
La celebración del Día Nacional de la Historieta Argentina fue, de este modo, una oportunidad para mirar hacia atrás y volver a descubrir cómo una historia dibujada pudo atravesar generaciones, cambiar de lenguaje y encontrar en Tucumán una nueva manera de ser contada.


